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Artículos sobre la historia y la arqueología marítima.

Vikings, mucha estrategia, poca táctica

El título de la entrada nos es del todo correcto ya que los vikingos no planificaron su expansión de forma consciente, fue probablemente el producto de la interacción de varias causas. No hubo una estrategia preconcebida en su expansión. Lo que si es cierto es que una vez iniciado el fenómeno, sus naves fueron el vehículo estratégico con el que proyectaron dicha expasión. Gracias a sus naves y a las posibilidades que estas les ofrecían fueron capaces de asentarse en Inglaterra, Irlanda, Normandia, los principados rusos, Islandia y Groenlandia, creando reinos que se extendían por varias orillas del Mar del Norte.

Al lado de esta visión estratégica del mar y el uso de sus naves, los vikingos no fueron unos grandes tácticos en lo que al uso de sus naves en el mar se refiere. Pese a su maestría en la navegación, no se tiene constancia de que en sus batallas navales usaran maniobras con las que derrotar las flotas de sus enemigos. No hay constancia de un equivalente a las conocidas maniobras griegas diekplous y periplus. Las batallas que los vikingos desarrollaron en el mar, fueron batallas terrestres sobre el agua en la que se encadenaban unos barcos a otros para crear una plataforma estable en la que poder luchar. Probablemente la poca borda de sus naves y el oleaje del Mar del Norte no ayudaran mucho.

Los ROV asequibles están aquí para quedarse

Hasta hace poco utilizar un ROV para la exploración marítima estaba al alcance de muy pocos ya que el coste de los mismos y los medios para sacarle partido eran muy altos, pero en los últimos 2 años se han puesto a la venta ROV mucho más sencillos, capaces de operar a 100 metros de profundidad, manejarse con un joystick y todo por un coste de 900 dólares. Naturalmente las prestaciones no son las mismas que el ROV instalado en el UCADIZ, es poco más que una cámara sumergible a bastantes metros, pero así y todo pueden ser útiles para la investigación, ya que durante la mayor parte de la historia de la navegación esta se realizaba en aguas poco profundas siempre a la vista de la costa. Un ROV de estas características puede ahorrar muchas horas de buceo y poner al alcance de investigadores con pocos medios realizar investigaciones que antes no eran posibles. Más de 3000 kits ya han sido vendidos y en noviembre se pondrá a la venta uno más sencillo y listo para ser usado que podrá ser puesto en el agua y manejado por un niño.

El problema que se plantea, al igual que con muchos otros avances tecnológicos, es el uso que se le puede dar a estos ROV. La pregunta no es si serán utilizados para la “búsqueda de tesoros”, sino donde ya se ha realizado el expolio. No es posible, ni creo que se deba hacer, prohibir eficazmente la venta de estos aparatos ni restringirla a investigadores autorizados, además es hardware libre, así que las autoridades tendrán que estar alerta y vigilar si hay un aumento de piezas extraídas del mar a la venta en el mercado ilegal de antigüedades para valorar la respuesta que habrá que dar a las nuevas posibilidades abiertas para la investigación y, lamentablemente, a los cazatesoros.

Mal vamos si en las revistas de historia llaman “tesoros” al patrimonio

Supongo que al eco de la localización de los restos del galeón San José, dos revistas de historia españolas se han lanzado a la publicación de sendos artículos sobre los pecios españoles. El tremendo ¿error? es que ambas hablan de “tesoros”, contribuyendo a perpetuar la imagen de que lo único importante del patrimonio sumergido es el oro y la plata.

Tampoco somos inocentes, a algún tipo de acuerdo habrá que llegar entre todos. No es realista pretendér que cientos de toneladas de oro y plata en forma de centenares de miles de monedas, todas ellas iguales, permanezcan en el fondo del mar. No es realista pretender que solo tienen un interés histórico. Solo, quizás, después de un detallado estudio arqueológico y mostrando el debido respeto al patrimonio, se debería considerar el valor económico de nuestros pecios. Pero si persisten en llamarlos “tesoros”, mal vamos.

Historia de Iberia vieja
Historia de Iberia vieja

 

Historia National Geographic
Historia National Geographic

Los vikingos y la navegación (I)

Este es el primero de una serie de artículos sobre los vikingos y su arte al navegar. En el primero analizaremos cual era su grado de pericia y técnica. En el segundo veremos el tipo de navegación que realizaban, esencialmente costera. En el tercero hablaremos de los barcos en los que navegaron. Si, últimamente solo escribo sobre el mismo tema, los vikingos, pero como ya comente en un par de entradas parece que están de moda y uno no es inmune al torrente de información que recibe sobre el tema.

¿Cual era, en realidad, el grado de pericia de los vikingos como marineros y navegantes? Al menos su reputación es impresionante, desde escandinavia llegaron a Gibraltar y lo atravesaron adentrándose en el #Mediterráneo hasta Tierra Santa, descubrieron Islandia, Groenlandia y la península de Labrador a través del Atlántico Norte. Reproducciones de sus barcos han cruzado el Atlántico sin mayores problemas. Al parecer dominaron algunas formas básicas de orientación. Por ejemplo, se cree que podían alcanzar una determinada #latitud, pero no una #longitud (eso solo fue posible en 1761 gracias a John Harrison), usando instrumentos denavegación rudimentarios combinado con observaciones sobre el Azimut del sol a mediodía y la ubicación de la Estrella Polar por la noche. A ello debe añadirse el cúmulo de observaciones y sabiduría intercambiada entre marineros. Gozaron de notoriedad por su agudo sentido para detectar signos de tierra a partir de evidencia tales como el vuelo de los pájaros marinos y la formación de las nubes. No disponían  de cartas de navegación ni mapas, pero si de listas de avistamientos transmitidas oralmente y medidas en días de navegación con buen tiempo desde un hito en el horizonte a otro. En definitiva, quizás no sabían exactamente las coordenadas en que se encontraban, pero tenían una idea bastante aproximada del lugar en que estaban.

Menos conocidos son los casos de errores y naufragios que las sagas registran en casos de niebla o tormentas. Estos son algunos:

  • Uno de los primeros desembarcos noruegos en #Islandia se produjo por error, cerca de 860, cuando Naddod el Vikingo estaba intentando dirigirse a las Islas Feroes.
  • Gunnbjörn Ulfsson descubrió #Groenlandia por casualidad cuando se dirigía a Islandia hacia el 920.
  • Bjarni Herjolfsson encontró #Terranova por azar hacia 986, cuando pretendía llegar a Groenlandia.
  • Thorstein Eiriksson partió rumbo a #Vinlandia pero no pudo avistar tierra durante todo el verano. Volvió a un punto equivocado de Groenlandia, enfermó y murió.
  • Harold Godwinson se desvio de su ruta y llegó a #Normandia en 1064, donde se vio forzado a hacer temerarias promesas a Guillermo el Conquistador, Más tarde en Hastings, lo lamentaría.
  • Gudleif perdió el rumbo durante una tormenta, y tras llegar a una tierra extraña (era #Irlandia), desembarcó y – no podía ser de otra manera – fue tomado prisionero.

La ironía es tremenda, ya que la fama de navegantes y de descubridores de nuevas tierras de los vikingos se asienta sobre una serie de errores de navegación, o fueron el fruto de accidentes o de la fortuna. Esto no desmerece para nada la fama y pericia de los vikingos ya que este grado de errores, fortuna o accidentes son una constante en la historia de la navegación (Colón sin ir más lejos). Los vikingos tuvieron el merito y la valentía de partir a destinos lejanos cruzando grandes porciones de mar abierto en una época en que la navegación de cabotaje era la norma.

La edad de la navegación comercial a vela no ha terminado (II)

La edad de la navegación comercial a vela terminó en Occidente a principios del siglo XX, pero hay lugares donde esta aun se practica y se siguen construyendo veleros dedicados a la navegación comercial con métodos aprendidos hace siglos.

En Madagascar se siguen construyendo y utilizando comercialmente embarcaciones a vela que juegan un importante papel en la vida comercial de la isla. Lo curioso de estas embarcaciones es que no tienen nada que ver con los tradicionales dowh que navegaron por estas aguas siglos atras. La explicación está en la apertura iniciada durante el reinado del rey Ramada II (1861-1863) que contrató los servicios de los hermanos Joachim de la localidad francesa de Belo-sur-Mer, en la bretaña francesa para modernizar las técnicas de construcción de buques en la isla. A pesar de que se añadieron las necesarias correcciones para adaptarse a las necesidades locales, las goletas que aun se construyen tiene un inconfundible aire bretón.

Goleta en Madagascar
Goleta en Madagascar

Las embarcaciones son construidas en la playa mediante técnicas tradicionales y principalmente se utilizan para el transporte de mercancias en la costa oeste, entre localidades en las que no existen carreteras, estas están en mal estado o son impracticables durante la temporada de lluvias. Los constructores consultan al curandero local la fecha de inicio y finalización de la nave y la fecha de botadura, momento en que la población local se reune para celebrarlo. Una docena de naves son construidas cada año.

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  • La edad de la navegación comercial a vela no ha terminado (I)

Viajar por mar en la antigüedad

En la antigüedad, y de hecho hasta tiempos bastante recientes, no existían naves dedicadas al tráfico marítimo de pasajeros, las naves estaban dedicadas principalmente al transporte de mercancías y los pasajeros eran solo algo incidental, por lo que uno tenia que dirigirse al muelle a buscar una nave de carga que zarpara con destino al puerto al que deseáramos llegar y negociar el pasaje con el magister navis o el mismo propietario si la nave era pequeña. En Ostia, el puerto de Roma, existía una plaza con oficinas donde se agrupaban los embarcadores de distintos puertos, una de los embarcadores de Cartago, una de los de Narbona, una de los de Cerdeña, etc. Solo tenías que dirigirte a la oficina correcta y preguntar.

Mosaico de un barco en la ciudad de Ostia
Mosaico de un barco en la ciudad de Ostia

Una vez acordado el pasaje, el siguiente paso era obtener visa de salida de las autoridades para lo cual se tenia que pagar la correspondiente tasa que variaba en función de la ocupación del solicitante.
Cuando se acercaba la fecha de embarque, el viajero debía trasladarse con sus pertenencias y sirvientes a un alojamiento cercano al puerto a la espera de que un heraldo anunciase la salida definitiva de la nave una vez los vientos y los presagios fueran favorables.
Los presagios eran un asunto muy importante en la antigüedad, más aun en entre los marineros. Para empezar, había días en que los negocios estaban prohibidos por motivos religiosos, y eso incluía la partida de un buque. También se solía realizar un sacrificio antes de la partida y se escudriñaba el futuro en las vísceras del animal. Si los presagios no eran favorables se aplazaba la partida. Una sueño en el que aparecieran cabras de color negro, un cuervo posándose graznando en el mástil del buque, un accidente en el momento de embarcar, todos eran tomados como malos presagios y motivos justificados de aplazamiento de la partida del buque.

Una vez se ha zarpado, las distracciones a bordo no son demasiadas. Las personas más acomodadas son instaladas en una silla a la popa del buque y pueden charlar con el timonel o leer, el resto deben conformarse con ver el mar u observar las labores de los marineros. En caso de tormenta, todos, marineros y pasaje, son puestos a trabajar ya que la alternativa a permanecer a flote es la muerte, dado que no existe medio alguno de salvamento.
Las naves no ofrecían servicios a bordo. Las tripulaciones solo atendían a la nave y su carga por lo que los pasajeros debían embarcar su propia comida y agua, y aquellos que desearan servicio, embarcar a sus sirvientes para que les atendiera. El pasaje raramente incluía el uso de una cabina ya que solo los buques más grandes disponían de alguna y se reservaban a los pasajeros más ricos e importantes. La mayoría de los pasajeros dormía en la cubierta bajo un toldo que los marineros montaban por la noche y desmontaban por la mañana. Durante el viaje tenias derecho a usar la cocina para preparar tu propia comida después del turno de los marineros.

Fuente: Travel in the ancient world, Lionel Casson.

Barcos en el Moll de la Fusta

Primer auténtico sábado de primavera en Barcelona y nos vamos al Port Vell aprovechando que tenemos a la réplica de la nao Victoria y al paquebote Santa Eulalia amarrados uno junto al otro para hacer unas fotos. Lamentablemente, como soy un desastre, la batería de la cámara estaba casi agotada y he seguido con el móvil. La calidad es la que es. Una lastima.

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