El transporte marítimo de trigo de Egipto a Roma

La provisión de trigo para su distribución gratuita a la población romana, la annona, fue probablemente una de las mayores empresas marítimas de la antigüedad y un desafió logístico sin precedentes, tanto por el volumen de la carga, como por su prolongación en el tiempo. Durante unos 300 años Roma importó, solo de Egipto, una media de 150.000 toneladas de trigo anuales, para distribuirlas entre los ciudadanos más pobres de Roma. El transporte de esta enorme cantidad de trigo se realizaba, evidentemente, por mar.

Los incentivos para la construcción de buques

Evitar la carestía de trigo en la capital del imperio, con una población estimada de un millón de personas, era de una gran importancia política, como fuente de legitimidad para el poder gobernante y para evitar disturbios provocados por el pueblo hambriento, por lo que tanto el gobierno republicano como la administración imperial tomaron parte activa en asegurar que la provisión de grano que llegaba a Roma era suficiente. Una de las medidas fue promover la construcción de buques dedicados al transporte de grano para la annona, ofreciendo recompensas a los armadores de buques. El emperador Claudio ofrecía la ciudadanía romana a los latinos que construyeran un buque con una capacidad de unas 340 toneladas de carga y que prestara servicio para la annona durante un periodo de al menos 6 años. También aseguraba el buque y la carga comprometiéndose al pago de los daños y de la mercancía, si el buque se hundía durante la temporada de invierno. Adriano, posteriormente, extendió e implantó algunos privilegios fiscales para los armadores relacionados con la annona.

Relieve de un mercante romano
Maqueta de un mercante romano

Los buques empleados

La cantidad y el tamaño de las naves dedicadas al transporte de grano no lo conocemos, pero sabemos que el mínimo de toneladas de arqueo aceptables en un buque, para que su propietario pudiera beneficiarse de los privilegios otorgados por el emperador Claudio, es de 10.000 modii ( 70 toneladas ), peso que casa bastante bien con las reglamentaciones conocidas del puerto de Tassos, que dividían el puerto en dos sectores, uno para los buques menores de 3000 talentos griegos ( unas 78 toneladas ) y otro para los buques mayores de 5000 talentos griegos ( 130 toneladas ). Por debajo de ese peso las autoridades no estimaban que el buque estuviera capacitado para el transporte en alta mar. Se cree que la capacidad preferida por el gobierno romano para los buques dedicados al transporte de grano para la annona es de 50.000 modii ( 340 toneladas ), que es el arqueo básico propuesto en la reglamentación de Claudio. Naturalmente se utilizaron buques con mayor capacidad de carga en el transporte de grano, super-mercantes de hasta 1200 toneladas, pero de estos hablaremos en otro post.

Tomando una media de 340 toneladas por buque y teniendo en cuenta que cada buque solía realizabar durante la temporada navegable un viaje y medio entre Roma y Alexandria, obtenemos la cantidad de 330 naves dedicadas al transporte de grano, pero es una cifra totalmente especulativa e incomprobable, solo apta para hacernos una idea de los recursos empleados.

La ruta y la temporada de navegación

Saliendo de Alexandria, había dos posibles rutas para llegar a Roma. La norte, pasando por Chipre, Myra ( en la actual Turquía ) saltando después a la isla de Rodas, Creta, Malta, Mesina y finalmente Roma. La sur, recorriendo la costa del norte de Africa hasta la Cirenaica y desde allí, vía Sicilia, hasta llegar a Roma. Por ambas rutas se encontraban vientos contrarios durante la primavera, con lo que el viaje podía durar de uno a dos meses. Saliendo de Alexandria a principio de en temporada, en Abril, podían llegar a Roma a en Mayo, descargar y volver a Alexandria con los vientos predominantes del norte en menos de tres semanas, listos para un segundo viaje. Por desgracia, la descarga del grano en Roma y los requisitos aduaneros solían demorarse y no era posible hacer un segundo viaje antes del invierno desde Alexandria.

Los buques que habían invernado en Roma podían zarpar en Abril y llegar a Alexandria a primeros de Mayo, volver a Roma en Agosto y aun tener tiempo de retornar a Alexandria para invernar, listos para cargar el siguiente año.

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