La barrera mental del Cabo Bojador

El Cabo Bojador, en la costa Africana al sur de las Islas Canarias, insignificante geográficamente, fue una gran barrera en el camino de los portugueses hacia la India en el siglo XV. Supersticiones y dogmas cristianos reforzados por las corrientes contrarias y los bancos de arena, hicieron fracasar quince intentos de rebasar el cabo. Una barrera más mental que geográfica.

Si miramos el mapa de la costa occidental de África, nos costará distinguir el saliente del Cabo Bojador sin ayuda, a unos 200 kilómetros al sur de las Islas Canarias. No es, ni mucho menos, una barrera física formidable. Cierto es que las corrientes cercanas a la costa son bastante fuertes, hay gran cantidad de arrecifes y bancos de arena, y la costa era aun más desértica e inhóspita que en la actualidad. Estas características hacían peligrosa la navegación en esas aguas para los marinos de la época, que solían navegar manteniendo la costa a la vista.
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Entre 1424 y 1433 el príncipe Enrique de Portugal envió quince expediciones con la misión de llegar más allá del Cabo Bojador y todas ellas volvieron con la noticia de que era infranqueable. ¿ Lo era ?. En 1434, Enrique envió a Gil Eannes en una nueva expedición, que a medida que se acercaba a el cabo se alejó de la costa adentrándose en el océano y posteriormente viró de nuevo hacia la costa, descubriendo que había rebasado el cabo sin problemas.

¿ Que había evitado que las anteriores expediciones intentaran la misma ruta ? La barrera a superar era el miedo.

La creencia en una tierra plana ya estaba superada en la época, sobre todo para los marineros, que tenían motivos más que suficientes para juzgar la redondez de la tierra, al ver alzarse en el horizonte los mástiles de otras embarcaciones antes de poder ver su casco.

Los geógrafos asumían que la parte habitable del globo era el hemisferio en el que ellos se hallaban y que el clima alrededor del ecuador era tan ardiente que nadie podría atravesarlo. Las antípodas, por tanto, estaban por fuerza deshabitadas ya que ningún hijo de Adán habría podido atravesar jamas el ecuador.

Por otro lado, los geógrafos, para rellenar en los mapas todo aquello que ignoraban, inventaban animales y monstruos que habitaban tierras, mares y océanos desconocidos, con lo que las supersticiones y miedos no hacían sino aumentar.

Los navegantes portugueses, al llegar a Cabo Bojador y encontrar aquella costa desértica, el agua hirviente por las corrientes y los bajíos, salpicados por sus aguas turbias, no pudieron menos que pensar que se acercaban al límite del mundo habitable, al cual no podrían regresar si rebasaban ese punto y, por lo tanto, daban media vuelta con la noticia de que el cabo era infranqueable.

No fue por cobardía o por falta de buena voluntad, si decimos la verdad, sino por la novedad de la costa y por las difundidas y antiguas habladurías sobre este cabo, que habían sido transmitidas por los marineros españoles de generación en generación… Pues no podemos suponer que entre tantos hombres nobles que hicieron tan grandes y sublimes obras para ser recordados con gloria, no haya habido uno que se atreviera a esta hazaña. Pero estando convencidos del peligro, y no viendo esperanza de honor o provecho, ellos abandonaron el intento.  Porque los marinos decían:  “es seguro que más allá de este cabo no habita raza alguna de hombres, ni hay región que esté poblada…” y el mar es tan poco profundo que a una legua de tierra sólo tiene una braza de profundidad,  las corrientes, por otra parte, son tan terribles que ningún barco que pase el cabo podrá luego regresar… nuestros marineros estaban amenazados no sólo por el miedo, sino por su sombra, cuyo gran engaño fue la causa de gastos muy grandes.

Gomes Eanes de Zurara, Cronica do descobrimento e conquista de Guiné

Gil Eannes consiguió romper la barrera mental del miedo, iniciando para los portugueses y para Europa la época de los descubrimientos que les llevó a Asia y América. El, fue nombrado caballero y le arreglaron un buen matrimonio.

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3 pensamientos en “La barrera mental del Cabo Bojador”

  1. Gil Eanes venció una barrera y no el miedo, sino las corrientes, arrecifes y bancos de arena. Esa era la barrera, muy real. A él se le ocurrió usar la cabeza, perder de vista durante un tiempo la costa y volver a ella algo más tarde.
    Lo que dices del miedo y la redondez de la Tierra, que según tú se sabía (cosa que no es cierta, pero sí los egipcios lo habian descubierto varios siglos antes) es elucubración tuya sin base científica.
    Cuando una nave zozobra no es por miedo.

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  2. No sé quién escribió el comentario anterior pero se equivoca de lleno. Ya desde el siglo III d. C. se sabía que la tierra tiene forma esférica. De hecho, el mismo San Agustín, en el siglo IV lo dice en sus escritos, así como numerosos estudiosos de la ciencia a lo largo de toda la Edad Media. Hay que leer más, señores y hacer comprobaciones antes de criticar. Hay una cosa que se llama Google…

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