China y la ruta marítima de la seda

Desde hace unos años y coincidiendo con la inyección de testosterona que supuso para el gobierno chino la nominación de Beijin para los Juegos Olímpicos del 2008 se ha venido hablando en medios chinos de la ruta marítima de la seda, la contraparte marina de la conocida terrestre ruta de la seda.

En 1987 se localizó un pecio datado en el siglo XII EC correspondiente al reinado de la Dinastía Song con una eslora de 30,4 m y una manga de 9,8 m, el más grande de su tipo encontrado. En su interior se calcula que pueden haber cerca de 70.000 objetos, principalmente cerámicas.

El pecio se bautizo como Nanhai 1 y fue objeto de una atención sin precedentes. En primer lugar se ha construido un museo ( Marine Silk Road Museum ) para alojar no los restos del buque, sino el buque entero, que fue extraído del fondo del mar en una armazón metálico, momento que retransmitió la televisión china en directo.

Momento en que el Nanhai 1 es izado dentro del cofre
Momento en que el Nanhai 1 es izado dentro del cofre
El museo cuenta con una piscina de agua salada ( llamada Cristal Palace ) que reproduce las condiciones medioambientales en que se encontraba el pecio. La piscina cuenta con dos pasadizos acristalados por donde los visitantes podrán ver el pecio y a los arqueólogos trabajando.
Interior del Cristal Palace en construcción
Interior del Cristal Palace en construcción

El pasado mes de Junio las autoridades provinciales autorizaron el inicio de las actividades arqueológicas en el interior de la cabina del pecio, donde esperan encontrar los objetos con más valor.

Hace tiempo que sigo esta noticia pero me he resistido a publicarla antes por varios motivos.

Uno es que después de retransmisión en directo y Cristal Palace valorado en 20.3 millones de dolares no es posible encontrar una sola imagen del museo o la piscina con el pecio dentro en ningún lado. Y no es que no me lo crea, pero es que huele a pifia y secretismo. Me imagino la piscina llena de agua turbia provocada por los sedimentos acumulados en el interior del pecio, sin visibilidad alguna para los visitantes. La segunda es que se parece demasiado a una operación de marketing, la espectacularidad, el escenario, un nombre evocador… y es que parecen interesados en establecer una relación entre las sensaciones que la Ruta de la Seda pueden evocarnos como el comercio y la iniciativa comercial, el progreso y avance tecnológico que representaba cruzar de un extremo a otro el mundo conocido en la época de, por ejemplo, Marco Polo. Y todo sin necesidad alguna ya que cualquiera que haya oído hablar de Marco Polo a oído hablar de su Libro de las Maravillas donde contaba los grandes logros de la civilización China.

Finalmente solo hace falta buscar en Google Books “silk road” y “maritime silk road” para ver cuantas referencias encontramos, o hacer el mismo experimento en el buscador, “silk road” y “maritime silk road“, para ver el origen de las páginas que mencionan cada uno de los términos.

Eso no quiere decir que no existiera un comercio marítimo desde China hacia India y Oriente Medio. Existía y era muy importante. Simplemente que no se le suele aceptar el nombre de Ruta de la Seda, al menos por ahora.

El hecho que me ha decidido a publicar la noticia y que además muestra la inmensa importancia de esa ruta comercial es la publicación en el número de Agosto de la revista National Geographic España (en Junio y más extenso en la web original americana) de un artículo sobre los resultados de la excavación de un dhow árabe localizado cerca de la isla Indonesia de Belitung, en el estrecho de Gelasa, datado en el siglo IX y cargado con más de 50.000 cuencos de cerámica chinos del tipo Changsha. Este tipo de cerámica se producía en masa para la exportación, por lo que ya hacia el año 1000 había en China una “industria exportadora” cuando en Europa la mayor empresa comercial que existía era cambiar nabos por ajos con el vecino. Los arqueólogos creen que el destino de esta mercancía era el Oriente Medio, al actual puerto irakí de Basora, donde por entonces el imperio Abasí gobernaba toda la zona. El cobalto necesario para crear la cerámica de color azul se importaba en masa del actual Irán, probablemente también por vía marítima.

El cargamento se convirtió en objeto de una puja entre el Museo de Shanghai y el gobierno de Singapur en 2004, quien finalmente lo adquirió por 20 millones de euros, y que planean convertir en la base de otro museo de la Ruta Marítima de la Seda.

Parece que el nombre va a hacer fortuna, es cuestión de marketing.

Criticas a parte, aprovecharemos la mención a este dhow para un próximo artículo sobre la construcción de los cascos de los buques en la antiguedad, los cascos cosidos.

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